De lo que si estoy seguro es que a menudo, esas risas, ocultan envidia. El jodido sentimiento que lleva al hombre a la autodestrucción desde hace demasiados siglos. La misma que nos hace escuchar a nuestro puto cerebro decir, al tiempo que nos ponemos gallitos ante nuestros oyentes: "Por muy mierda que digas que ese tío es, él ha dado ese paso que tú ni en un millón de años, darás. So imbécil".
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23 dic 2013
¿Cuánto de cabrón puede llegar a ser el ser humano con sus semejantes?
Pues desgraciadamente muchísimo, pero todavía más si nos es conocida la persona porque entonces ya es cuando a parte de desearle el mal nos burlamos de él.
De lo que si estoy seguro es que a menudo, esas risas, ocultan envidia. El jodido sentimiento que lleva al hombre a la autodestrucción desde hace demasiados siglos. La misma que nos hace escuchar a nuestro puto cerebro decir, al tiempo que nos ponemos gallitos ante nuestros oyentes: "Por muy mierda que digas que ese tío es, él ha dado ese paso que tú ni en un millón de años, darás. So imbécil".
De lo que si estoy seguro es que a menudo, esas risas, ocultan envidia. El jodido sentimiento que lleva al hombre a la autodestrucción desde hace demasiados siglos. La misma que nos hace escuchar a nuestro puto cerebro decir, al tiempo que nos ponemos gallitos ante nuestros oyentes: "Por muy mierda que digas que ese tío es, él ha dado ese paso que tú ni en un millón de años, darás. So imbécil".
20 dic 2013
Reflexiones de un minusválido físico
Ayer noche en uno de mis arrebatos pensé unas cuantas cosas que me atosigan desde entonces. Y me pregunté:
¿Por qué en la cúspide de los partidos
políticos más representativos de esta España que osa decir que es un país que
integra a las personas con discapacidades no hay gente con discapacidades físicas?
¿O por qué tampoco estamos dirigiendo bancos, presidiendo equipos de fútbol,
gobernando grandes empresas, presentando informativos, participando en
concursos televisivos, y un largo etcétera que tristemente aquí no acaba? ¿Y
por qué aún así los políticos se sienten satisfechos por el servicio que nos
prestan y tienen el descaro de fotografiarse con nosotros tras una brevísima entrevista
en la que nos llaman Personas con capacidades especiales? ¿Y por cierto a qué
viene ese eufemismo? ¿Acaso se creen que por dejar de llamarnos minusválidos nos
arreglan la vida? A mí lo que me revienta es que conviertan el ayudarnos en una
cuestión de baja prioridad pero que ese puto día del Discapacitado se fotografíen
junto al presidente de una asociación nacional, se estrechen las manos y digan ante
los micrófonos que cada día luchan por nuestra integrad.
¡Y un cuerno!, exclamó yo enfadado.
No quiero que por caridad me den subvenciones, no deseo que me integren en una empresa por ley, ni ambiciono que mañana un porcentaje de ministros vayan en silla de ruedas. No es así de fácil ni de rudimentario.
Mi sueño es que haya un mayor porcentaje de minusválidos físicos con
preparación académica porque sólo así un día seremos importantes y se nos
tendrá en cuenta a diario y para cualquier situación. Pero para ello se
necesita concienciar a la sociedad, invertir en centros integrados y un líder que
nos represente. Un Nelson Mandela que sea uno de los nuestros.
16 dic 2013
Respira, respira...
Vaya puta mierda de estres. Antes era un loco del Facebook y ahora de los blogs de Blogger. Y son mucho los que tengo. Menos mal que no los uso con asiduidad. Pero ya debí crear otro por idea de mi amiga Elena. Uno sobre la vida de Mandela.
¿Qué será de mi?
Considero que pierdo el tiempo escribiendo estas lineas -que luego nadie se las lee- pero me gusta por otro lado tanto.
En fin. El tiempo transcurre y otra vez más me lo quito de lo verdaderamente importante para dárselo a los vicios. Y ya tengo 31 años.
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