Mostrando entradas con la etiqueta yo y mis circunstancias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo y mis circunstancias. Mostrar todas las entradas

15 dic 2015

¡Qué bello es vivir cuando se está enamorado!

"El mundo se desmorona y nosotros nos enamoramos" le decía Ilsa a Rick en París, días antes de que la ciudad fuese ocupada por los Nazis. "Que la fuerza te acompañe", se dicen entre sí los caballeros Yeray.
Y mientras yo sucumbo y vuelvo a sucumbir al estimulante mundo de Star Wars, y a los encantos de Humphrey Bogart y Lauren Bacall, las fechas navideñas se aproximan a pasaos agigantados. Si, porque mi único problema es escoger la película que veré el día de Navidad conmemorando el 116º aniversario de Bogie, y los demás, entre lo que se encuentra escribir la carta a los Reyes Magos, no me importa.
¿Cómo me van a importar las Navidades si mi Dios es Jodie Foster? A ver, ¿estamos locos? Yo soy una persona muy coherente.



26 abr 2015

Esclavo de las redes social

Llevaba mucho tiempo sin actualizar porque no he encontrado motivación pero esta mañana es distinto. Hoy vengo a hablar de mi frustrador vínculo por Facebook. A pesar de darme la alegría de localizar a familia y amigos, entrando en contacto con su mundo, también me ocasiona problemas con otros y es una gran fuente para perder el tiempo.

Uno puede llegar a pensar que el tiempo para entrar y husmear es escaso en comparación con la duración del día. Pero eso cambia cuando husmeamos por costumbre cada media hora o menos. Entonces se convierte en un problema porque sin darnos cuenta dejamos escapar más de cuatro horas al día. Y esto es lo que me pasa a mí. Con una actitud que me avergüenza ya que soy incapaz de controlarla cuando estoy dedicándome a mi gran afición, la literatura, o a mi trabajo de programador, cada noche, antes de meterme en la cama pienso que cambiaré.  Pero nada más lejos de la realidad. Siempre sucumbo habido de contar anécdotas.

Mis comentarios no suelen ser maliciosos, yo no lo soy, pero a menudo, siempre hay alguien que los lee y sin darse cuenta imprime en ellos un sentido muy distinto, y como consecuencia, acto seguido, me cae una reprimenda por su parte. Sus reproches me duelen porque jamás quise ofender pero da igual lo que diga, no me cree. Mis palabras me hicieron esclavo, y asqueado, dolido y muy triste pienso: ¿por qué he de cohibirme para escribir en mi muro comentarios insignificantes?.

Sin embargo, después de un rato meditando, me digo, no tan entristecido: Aprovecha lo que te dijo para superar tu obsesión por Facebook. Ninguna red social, como ninguna otra persona  que acuda a ti con ganas de pelea debe quitarte tiempo para escribir, soñar y vivir. 


Vamos a ver si es verdad y me dejo de sensiblerías y hago lo que debo hacer:




26 jun 2014

Vida de ermitaño

Tengo un nuevo propósito y consiste en desvincularme del Facebook lo máximo posible. Estoy cansado de perder el tiempo leyendo y escribiendo comentarios en mi propio muro o en otros. Y todavía más cansado estoy de escuchar como mi consciencia me dice, con certera razón, que mientras ando cotilleando, arraigándome a escribir cosas que a otros, lejos de yo querer, puedan molestar, mi vida pasa.

He derrochado muchas horas de mi preciado tiempo libre en esta red social, y he tomado la decisión de no conectarme tanto. Quiero aprovechar esas horas viendo películas, leyendo libros, escribiendo, incluso haciendo abdominales si es que no hubiese mejor cosa que hacer.

No quiero, me asusta incluso, imaginar que el día que esté medio moribundo en una cama, me reproche no haber vivido más para las cosas importantes.

Ayer hablando con mi amiga Ele le dije que de poder me iría de ermitaño. Pero no hace falta que me aisle viviendo en un cerro. Si quiero aislarme sólo necesito ser fuerte y no entrar en buscador alguno y escribir www.facebook.com.

Hoy, digamoslo así, es el primer día de mi nueva vida y que la fuerza me acompañe.